‘In Albis’, el poder de la albillo

‘In Albis’, el poder de la albillo

Ramón Laguna es, entre otras muchas cosas, un enamorado de todo lo relacionado con los vinos y un amigo de la Asociación. Tiene la virtud de saber disfrutar y de querer contarlo. 

He de reconocer que mi interés por las variedades de uva blanca ha sido progresivo. Hace años mi predilección, por lo general, eran los tintos. Los tintos buenos, claro.

Sin embargo, con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta de la cantidad de vinos elaborados con uva blanca que ahora forman parte del top en el ranking de mis vinos de cabecera. Si me centro solo en España, hay ejemplos sustanciales de tipos de vino elaborados con uva blanca que a mí personalmente me parecen soberbios. Qué decir de la Palomino para Jerez, la Pedro Ximénez para Montilla-Moriles, la Albariño para Galicia en general, la Hondarrabi Zuri para el Pais Vasco, la Viura para Rioja y otras zonas, la Garnacha Blanca para Cataluña y alguna otra zona….y así podemos seguir bastante rato (ojo, en otras zonas no mencionadas por extensión también hay uvas blancas fantásticas, que nadie se “soliviante”, ahora veréis por qué).

Pero hay algo que ya os he anticipado en algún otro artículo que a mí siempre me ha dejado perplejo y que gracias a Diós ahora se está revertiendo. Esos varietales “galácticos” que por razones de interés equivocadamente comercial se dejan de lado en muchas Denominaciones de Origen y que sin embargo tienen una historia y una presencia de siglos que muchos viticultores se han encargado de conservar y que cuando conoces no das crédito. Si me preguntáis cómo es posible que algunas Denominaciones de Origen den la espalda a su propia historia, no os podría contestar, me quedaría “in albis”. Que una Denominación de Origen como organización tiene cosas buenas, no lo pongo en duda, pero sin querer entrar en polémica (y he estado ya en varios foros de discusión), a veces vale para la mayoría pero no para la quintaesencia. Es demasiado habitual primar fórmulas para hacer todos mas o menos un mismo tipo de vino por delante de revisar y mimar lo que ya se tiene y que es, como digo, excepcional.

Dicho todo lo anterior, quería centrarme en el título del artículo: “In albis”. Si “albis”, blanco, blanca como la uva albillo, en todas sus extensiones.

La uva albillo tiene una idiosincrasia común pero tiene apellidos. Por ejemplo en Madrid o la cercana zona de Gredos, tenemos la “albillo real”, una uva que hace siglos servía para realizar vinos para la corte, tremendamente afamados y que por suerte siempre ha estado incluida en la Denominación de Origen Vinos de Madrid. Una suerte, una excepción, las dos cosas. Aquí, si bien la Denominación de Origen si ha estado a la altura, tenemos otro problema que no sé si algún día tendrá salida. Se trata de los vinos que en la zona de Gredos se hacen, ya sea con este varietal o con otros (normalmente su compañera la Garnacha), que tienen una identidad propia pero no convergen en tener una marca que les agrupe mas allá de si son de Ávila, Madrid, Toledo o de donde sea. Por ello quiero reivindicar la uva albillo real con un vino de la zona pero que no es de Madrid, si no de Ávila. Se trata de “El Soplón”, un vino de albillo real que además se acuna en barrica de castaño, de esos castaños de la zona próxima a Gredos y que le dan una cremosidad poco conocida. Don Ramón de Bodegas Fuentegalana tuvo a bien compartirlo conmigo hace ya un poco mas de un año y la verdad quedé prendado del mismo. Un vino poco conocido pero de una grandeza poco recompensada.

Hasta aquí una de las albillos que no han sido menospreciadas, pero ¿qué me decís de los dos ejemplos que os voy a dar ahora?.

Pues erase una vez una Denominación de Origen que sólo admitía vinos tintos y que se dedicó mucho tiempo a magnificar su merecida fama dejando de lado el filón que creía haber encontrado hasta que el resto de Denominaciones de Origen o Indicaciones Geográficas empezaron a ofrecer magníficos vinos a precios sustancialmente por debajo de la media de lo que lo hacía ésta. ¿Ha sido la brillante aportación de otras zonas las que les ha abierto los ojos para ofrecernos de nuevo otro mirlo blanco?. En mi opinión, no puede ser casualidad. En cualquier caso, vaya por delante que estamos de enhorabuena, el año pasado, y lo que cuento es tan real como que “vamos a ganar esta batalla”, el club de amigos con los que de vez en cuando nos embarcamos en hacer alguna barrica de vino, me preguntaron que por qué no hacíamos un vino en Ribera. Y les pregunté: ¿Nos pueden ofrecer hacer una barrica de albillo mayor?.

Pues ahí estamos ahora. Voy a contar la verdad, yo había tenido la oportunidad no hacía mucho tiempo de conocer a la propiedad de una conocida bodega que además de tintos hacía un blanco con albillo mayor. No podían hacerlo bajo la Denominación de Origen. Tenían que ponerle “Vino de la Tierra de Castilla y Léon”, como si Ribera no estuviera ahí también. Fue probar aquel vino y quedarme “in albis”. ¿Cómo era posible aquello?. ¿Cómo era posible que sólo el empeño de esa familia y otra bodega más en ese año, supusiera ofrecer un blanco tan extraordinario y olvidado?.  Cuando nos pusimos con la barrica, poco después mi mujer y yo hicimos un viaje a San Sebastian y allí (¿casualidad?) esos días se celebró Gastronomika. Allí se presentaron por primera vez varios vinos 100% albillo mayor bajo el futuro paraguas de la Denominación de Origen (a finales de 2019 sólo 1 vino tenía ya la contraetiqueta Ribera del Duero para ese blanco de albillo mayor). Luego ya vino Enofusión en enero de 2020 y tuvimos la suerte de probar 10 vinos de albillo mayor, a cual mejor. Si bien, publicamos la foto de lo catado, he de decir que 2 bodegas me eclipsaron. La primera y como mejor vino albillo mayor para mí sin duda fue “Territorio Luthier”. Seguro que es por mi tipo de gusto, pero de nuevo un vino blanco con crianza en barrica sublime, cremoso, con fruta y mil sutilezas secundarias y terciarias. Sería injusto si no volviera a hablar de esa familia que me enseñó su vino de albillo mayor. Su García Viadero y sus, ahora ya sí, Valduero Reserva 2017 y Gran Reserva 2015, una joya.

No querría acabar sin mencionar otro varietal que sí necesita un poco más de apoyo por falta de conocimiento sobre el mismo, pero sí quiero deciros que cuando lo probé, de nuevo pensé: ¿pero por Diós, cómo es posible?. De nuevo, me quedé “in albis”.

Se trata de la uva “albilla”, prácticamente extinguida, hasta donde yo sé plantada en la confluencia de Cuenca y Albacete, en la zona de “Manchuela”. Conozco dos bodegas que desde hace bien poco (hablo de pocos años) disponen de vino con este varietal. No sé si hay mas, aunque no lo creo (mejor si hubiera ya alguna otra). Por un lado está Bodegas Ponce, una bodega muy conocida sobre todo por sus buenos vinos de bobal. Tiene un vino de albilla denominado “Reto Albilla”.  Un gran vino sin duda. No obstante quisiera destacar una bodega algo menos conocida y que para mí tiene un vino extraordinario con este varietal. Tuve la oportunidad de probarlo aún sin etiquetar la primera vez que lo comercializaron y de esa cata, con muchos Manchuelas allí presentes, me quedé prendado de éste. Se trata de Bodegas “La Niña de Cuenca” con su vino “Orovelo”. En este caso se trata de un vino con crianza si, pero no en madera, si no en tinaja de barro nueva con sus lías durante siete meses. De nuevo otro vino lleno de matices y de esa untuosidad que a mí me parece sublime.

A ver qué os parece la nota de cata que la propia bodega nos da: “Con el primer sorbo comenzó a susurrarme…tras años de olvido, había vuelto a la vida en forma de vino eterno, expresión de los recuerdos de la tierra que lo alimentó, del viento que lo acarició y de la gente que lo cuidó… de repente me di cuenta que era la nada y el todo a la vez.”

Hay mas albillos, por ejemplo en Canarias, pero quería sobretodo hacer especial hincapié en los menos conocidos. Espero haber ayudado a que estemos menos “in albis”.

Fino filipino…

Fino filipino…

De la barrica de Ramón

Seguro que habéis escuchado o incluso pronunciado esta frase en múltiples ocasiones. Como casi todo en español tiene tanto acepciones positivas, p.e:  “te ha quedado fino filipino”,  como negativas p.e: “te has puesto fino filipino”, pero seguro que alguno os preguntaréis cual fue el hecho que dio pie a esta frase. En realidad, como sucede también muchas veces, esta frase no tiene ningún hecho u origen cierto, simplemente rima y es graciosa.

¿O quizás no os he contado toda la verdad?

Os voy a contar algo que sí es cierto. Existe el “fino filipino”. Es decir vino fino de propiedad filipina. Se trata del Grupo Emperador, que en la actualidad agrupa a marcas y bodegas tan carismáticas como Fundador, Garvey, Terry, Tres Cepas y Harveys. Es decir, después que Fundador adquiriera a Terry y Harveys en el siglo XX, asistimos a su posterior compra y ampliación por parte de este grupo filipino.

Soy bastante entusiasta de los vinos generosos, es decir ese tipo de vino muy anglosajón en su concepción, al que para viajar en barco y llegar en condiciones razonables se le añadía alcohol vínico para que con esa mayor graduación aguantara el viaje. Ejemplos: Jerez, Madeira, Oporto… Método británico: añádase alcohol para el viaje. Este verano tuve la oportunidad de visitar Bodegas Fundador en Jerez de la Frontera, ahora propiedad de este grupo empresarial filipino y quería contaros algunas cosas.

Fundador es una de las bodegas mas antiguas de España, data de 1730 y está íntimamente ligada al nombre de la familia Domecq. Familia de origen francés que en particular tuvo a Pedro Jacinto de Domecq Loustau como creador “por casualidad” del primer brandy español.

En concreto se comenzó a comercializar en 1874, pero como digo, la casualidad hizo que unos años antes la bodega recibiera un pedido desde los Paises Bajos de “holandas” que no  fue pagado. Las “holandas” no son más que aguardiente generado por destilación a partir de alcohol vínico que recibían ese nombre por el destino que tenían y que en el caso de los Paises Bajos se utilizaba para hacer destilados con frutas o con hierbas. Para el transporte se utilizaban botas (barricas grandes de madera) pero en ese caso concreto Pedro Domecq guardó el alcohol vínico en 500 botas que habían contenido previamente vinos generosos de Jerez durante mucho tiempo.

El brandy

Al pasar varios años y no haber hecho entrega del aguardiente, trataron de utilizarlo pero se encontraron la sorpresa de que ese aguardiente había adquirido aromas y sabores que no esperaban. Ese fue el primer brandy español. El brandy por tanto y descrito de forma muy básica es el aguardiente destilado a partir de alcohol vínico que transforma su sabor y aromas tras su paso por botas usadas previamente en la elaboración de vinos generosos de Jerez. Tal es así que a día de hoy el Consejo Regulador de Jerez – Xérès – Sherry es el encargado de “certificar” las botas que podrán o no ser usadas para la elaboración de brandy. No se pueden usar otras.

Curiosidad también es el nombre: brandy. En realidad la palabra originaria es “brandewijn”, palabra que se utilizaba en los Países Bajos para describir el “vino quemado” o vino que se hervía para tratar afecciones de garganta o respiratorias. Fueron los ingleses los que por motivos de pronunciación nos acercaron la palabra a lo que hoy conocemos. Y los que por “cercanía” de aromas asociaron las dos bebidas tan diferentes.

El brandy español tiene diferentes orígenes pero de Jerez sale mas del 90%. El marco de Jerez, el triángulo de tierras que están comprendidas entre Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda tiene en la composición de su suelo un componente alto en margas (roca blanda formada por sedimentos) de origen marino (diatomeas) de un color blanquecino. Esa tierra tiene la propiedad de cerrarse y permitir que el agua del invierno esté debajo de tierra con poca evaporación, permitiendo que la vid pueda vivir ante temperaturas muy altas.

Entonces, ¿de dónde se obtiene el alcohol vínico para generar el aguardiente del brandy? Pues la principal fuente es la varietal Airén de La Mancha. Allí se produce el alcohol vínico que luego se destilará. Curiosamente la uva airén es la uva más plantada en España, focalizada principalmente en La Mancha, ocupa un 22% de la superficie de vid en España, incluso por encima del 20% de Tempranillo. También es la sexta a nivel mundial. O sea que aquí tenemos la explicación de cómo Jerez con tan poca uva y dedicada fundamentalmente a sus vinos es capaz de producir tanto brandy.

Otro detalle interesante de este grupo filipino, es que su bodega Fundador o mejor dicho conjunto de bodegas Fundador tiene una de ellas (La Mezquita) dentro de las mas grandes del mundo. Se llama así por su arquitectura. A día de hoy almacena 45.000 botas. Fue inaugurada en 1974 con la intención de almacenar todo el brandy del conjunto de bodegas, pero rápido se dieron cuenta de que esa intención se podría convertir en un riesgo. ¿Qué pasaba si ocurría cualquier problema en esa bodega – incendio, derrumbe,…- ?. A día de hoy tiene finos fundamentalmente. Otras bodegas dentro del mismo recinto son “El Molino”, “La Tribuna” o “La Luz”. El Molino tiene botas dedicadas a personajes ilustres, desde artistas a reyes. La mas curiosa es la bodega de “La Luz”. Se la llama así porque fue la primera bodega de España con luz eléctrica a finales del siglo XIX y además tiene el honor de ser el lugar donde se guardaban aquellas botas que dieron origen al primer brandy español. Se conservan allí los alambiques de destilación del alcohol.

Un dato muy interesante y poco conocido: Filipinas es el segundo país por consumo de brandy a nivel mundial. Os explicaréis muchas cosas de este artículo con ese dato.

Harveys Medium Dry

Ahora sí, os comento un vino. Beber vinos generosos no es algo que se haga con facilidad, muchas personas que beben vino raramente beben amontillados, olorosos, etc. No han dado ese salto que no sabes cuando das pero que cuando le das no tiene vuelta atrás y puedes ser un enamorado de los mismos de por vida. Siempre creo que lo mejor que se puede hacer es aproximarse despacio y con algún tipo de vino “de iniciación”. En mi opinión un buen vino de iniciación para esta clase de vinos es un “medium dry” ya sea procedente de oloroso o de amontillado. En realidad se trata de un vino seco (un vino generoso que procede del encabezamiento o fortificado de un fino para que supere los 17 grados alcohólicos a base de añadir alcohol vínico en algún momento de su vida – oloroso al principio, amontillado a mitad) al que se le añade un porcentaje que fluctúa entre el 5% y 10% de vino dulce Pedro Ximenez. Tenemos algo que nos agrada, ese vino dulce, y de fondo la realidad de uno de los vinos mas tradicionales de Jerez, un oloroso o un amontillado.

Esta bodega tiene un vino de iniciación interesante y además muy asequible. Se trata del “Harveys Medium Dry”. A partir de una selección de amontillados, se le añade un 8% de Pedro Ximenez resultando un vino que conjuga los tradicionales aromas y sabores salinos, de lacas, de ebanistería, de frutos secos típicos de la uva Palomino con los pasificados y amielados de la uva Pedro Ximenez.

Del otro lado del mundo…

Del otro lado del mundo…

Extraído del blog de opinión personal del Secretario de la Asociación: Rueda la Bola

Los estereotipos, los prejuicios, los desconocimientos… La mejor forma de alejarse de ellos es la experimentación, la lectura, viajar, documentarse. Y eso hicimos en Doce Patios. Nada de que te cuenten, ya si eso lo contamos nosotros.

Al lío: cuando usamos el término Viejo Mundo nos referimos básicamente a Europa y sus vinos, mientras que el término Nuevo Mundo se reserva para los vinos de América, Sudáfrica y Oceanía.

Después de hacer un recorrido catando vino por cinco países del denominado Nuevo Mundo, aunque pueda caer, de nuevo, en una generalización, sí se observa que mientras que en el Viejo Mundo los vinos son más -por decirlo de alguna manera- clásicos, con esa acepción que significa que están más creados para combinar con la comida, los del Nuevo Mundo se centra en elaborar vinos que pueden tomarse sin compañía alguna.

En Europa estamos más acostumbrados a vinos algo menos robustos y de graduaciones alcohólicas más moderadas, mientras que, en los producidos en el Nuevo Mundo la extracción y el color se consideran atributos muy positivos. Algo que va cambiando y se están igualando en este aspecto.

Por otro lado, por destacar diferencias, los vinos europeos tienden a ser algo más frescos y menos dulces que sus contrincantes del Nuevo Mundo. Y esto se aprecia en todos los vinos catados. En América o Australia, por ejemplo, gustan los vinos más dulzones, que, a menudo, recuerdan a los aromas de la mermelada, mientras que en el Viejo Mundo se prefieren vinos algo más sutiles y terrosos.

La crianza en madera supone, frecuentemente, otra diferencia importante, pues en Europa parece cada vez más claro que los aromas de madera deben ser moderados. En el Nuevo Mundo gusta amaderar los vinos, especialmente el vino de Estados Unidos.

Las etiquetas son otro mensaje claro de diferencias entre ambas formas de entender los vinos, aunque con la globalización cada vez resutará más difícil hacer esta división. En todos los vinos la variedad de la uva tiene un lugar y una tipología preeminente, mientras que en los vinos europeos lo que los franceses llaman ‘terroir’ sigue siendo lo que marca la información y la importancia de los vinos. Variedad frente a suelo como filosofía de elaboración.

Con todo, repito y repito, generalizar en un planeta cada vez más global resulta tarea casi imposible.

  • Nueva Zelanda

Nueva Zelanda es la última zona que se ha incorporado a las grandes regiones mundiales del vino, ya que las primeras viñas no llegaron a sus tierras hasta el siglo XIX. Debido al carácter insular de Nueva Zelanda la climatología presenta una gran influencia marítima, lo que es muy relevante para la viticultura ya que ningún viñedo se encuentra a más de 120 km del océano.

La principal variedad de uva en Nueva Zelanda es Sauvignon Blanc, con el 69% del volumen total de producción, pero también hay plantaciones relevantes de Pinot Noir, Chardonnay, Merlot, Syrah, Pinot Gris, Riesling y Gewürztraminer. Los vinos de Sauvignon Blanc de Marlborough, zona que elabora el 75% del total del vino nacional, pusieron a Nueva Zelanda en el foco del mercado internacional. (@lawsonsdryhills)

Lawson’s Dry Hills Sauvignon Blanc 2017

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Sauvignon Blanc de Marlborough. mezcla de cinco viñedos diferentes que representan una amplia gama de suelos (aluviales, limos, gravas, arcilla) y microclimas. Fermentado parcialmente en barrica. Resulta un tanto dulzón.

  • Estados Unidos

Estados Unidos es conocida por sus Cabernet y su Zinfandel, uva aborigen. Se elabora vino en 45 de los 50 estados de los Estados Unidos de América. La diversidad de paisajes, suelos y microclimas ha permitido el desarrollo de una gama de vinos muy variados. Sin embargo ha sido California, quien ha dado a la viticultura americana su reconocimiento. En esta zona, Napa Valley cuenta con más de 150 años de tradición vitivinícola. Las cepas que predominan son Cabernet sauvignon y Chardonnay, y Zinfandel. Sonoma es otra de las zonas californianas más importantes conocida por su Pinot Noir, con vinos más “europeizados”. En total, en California, están plantadas cerca de 410.000 hetáreas de viñedo.

En el Noroeste de EEUU, se encuentra la segunda zona más conocida por sus vinos en el país, Washingtonque posee casi 14.000 ha. de viñas. El estado debe su fama a sus vinos blancos a base de chardonnay y de riesling.

Francis Ford Coppola Diamond Zinfandel 2016

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Sus viñedos se ubican en la finca de Inglenook, en la zona de Sonoma. Ensamblaje deZinfandel y 5% de Petite syrah, con 12 meses de crianza en barrica francesa. Fácil de beber y, por ponerle un pero, poca personalidad. (@coppolawine)

  • Chile

El viñedo en Chile tiene sus orígenes con los conquistadores españoles. La zona vitivinícola más importante se encuentra en la zona del Valle Central, en la que se produce el 50% del volumen nacional. Se sitúa en la gran depresión entre la Cordillera de los Andes y la Cordillera de la Costa. El Valle del Maipo, justo al sur de Santiago, es la mejor zona para elaborar vino sobre todo tinto. Las variedades más conocidas son la Carmenere, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Cot, Merlot y Verdot.

La uva ‘patria’ es la varidedad carmenere, plantada originalmente en la región de Médoc de Burdeos, Francia, donde es usada para producir vinos tintos oscuros y a menudo para vinos de mezcla con petit verdot. Es un miembro de la familia cabernet. La carmenere está considerada una de las seis uvas tintas originarias de Burdeos, junto con la cabernet sauvignon, la cabernet franc, la merlot, la malbec y la petit verdot.

Errazuriz Aconcagua Alto Carmenere 2017

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Viña Errázuriz es una de las bodegas más importantes de Chile, y de las más antiguas, fundada en 1870. Carmenere con 14 meses en barricas de roble francés, el 30% de ellas nuevas. ¡Muy buen vino! (@errazurizwines)

  • Argentina

El origen del vino en Argentina data del año en 1562, cuando se fundan ciudades como Mendoza y San Juan, puntos estratégicos por donde ingresaron viñas desde Chile a la Región de Cuyo, para después distribuirse por todo el país. Actualmente la zona vitivinícola argentina se extiende desde el norte de Cafayate en Salta (Región Noroeste) hasta el sur en el alto valle de Río Negro (Región Patagónica Andina) y desde la cordillera andina en el este hasta los valles del oeste de Mendoza (Región Cuyo).

Mendoza, la región de Cuyo es una de las mejoras zonas para el cultivo de la vid en Argentina. Si bien las cepas son muchas, dentro de los tintos se destacan los Malbec (20.000 ha plantadas en Mendoza), Bonarda, Cabernet Sauvignon, Merlot, y Syrah. Dentro de los blancos se destacan los Chardonnay, Riesling, Sauvignon Blanc y, muy especialmente el Torrontés. El Malbec es la variedad insignia de Argentina y la que mejor representa el paladar local: desde el 2011 es la cepa más cultivada en el país, y se ha posicionado como líder en volumen, calidad y exportaciones a nivel mundial.

El Enemigo Malbec 2015

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Procedente de viñas de malbec plantadas en Tupungato, a una altitud superior a 1.470 metros sobre el nivel del mar. Crianza de 15 meses en barricas de roble francés de segundo y tercer uso. Magnífica relación calidad/precio. Posiblemente, el que más gustó. (@ElEnemigoWines)

  • Sudáfrica

El vino ha sido una parte importante de la historia y la cultura de este país durante más de tres siglos. Sudáfrica es, por tanto, uno de los más antiguos productores. El país cuenta en la actualidad con una superficie plantada de poco más de 100.000 hectáreas y una producción que ronda los 600 millones de litros, de los que exporta aproximadamente la cuarta parte. En 2017, se convirtió en el séptimo productor del mundo.

Aunque hasta hace unas pocas décadas, los vinos sudafricanos eran eminentemente blancos, de un tiempo a esta parte se está equilibrando la producción de blancos y tintos en este país. La variedad Sauvignon Blanc es una de las más utilizadas en blancos, junto con otros tipos de uva como la Riesling, Chardonnay y Chenin Blanc (allí, Steel). En tintos, Hermitage, Cabernet Sauvignon, Syrah, Pinot, Pinotage o Merlot son de algunas de las uvas las más usadas.. Sin embargo, su uva ‘estrella’ es el Pinotage, el resultado de un cruce entre la variedad Pinot Noir con la Cinsault (llamada Hermitage en Sudáfrica), con una interesante historia detrás.

Lyngrove Collection Pinotage 2013

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La bodega está situada en el denominado “triangulo de oro” de las tierras vitícolas sudafricanas, Stellenbosch. El único vino que nos defraudo, porque esperábamos encontrar las características propias de la Pinotage y se nos quedó un poco plano.

P.D.: Hubo un vino ‘telonero’ del que ya hablaré en otro artículo. Un gran vino de Marruecos.

Por Colmenar, en la XIX Feria del Vino

Por Colmenar, en la XIX Feria del Vino

Ramón Laguna es, entre otras muchas cosas, un enamorado de todo lo relacionado con los vinos y un amigo de la Asociación. Tiene la virtud de saber disfrutar y de querer contarlo. Y nuestro blog tiene la suerte de convertirse en uno de sus soportes para hacerlo. Poco a poco iremos publicando sus artículos, bajo el título ‘De la barrica de Ramón’. Este es el primero de ellos.

Reconozco que con el tiempo, uno sin darse cuenta empieza a tener en su recuerdo cosas, personas o sitios concretos que sabe que, por un sinfín de razones, siempre le gustarán. Este es el caso de un sitio que he ido descubriendo poco a poco y que tiene muchas cosas, para mucha gente desconocidas.

Voy a daros algunos datos que creo que os pueden dar idea de por qué digo esto:

  • Tuvo un castillo del que aún hay ruinas, al que se le otorgó un Fuero, modelo del que se utilizaría después para
    Madrid y Toledo.
  • Fue la corte de Castilla durante el reinado de Enrique IV poco antes de la guerra que sería el inicio de la
    creación de España tal y como la conocemos.
  • Han sido famosas sus canteras de piedra.
  • Durante el siglo XX fue mucho tiempo el tercer pueblo en habitantes tras la capital.
  • Su iglesia del siglo XIII (ampliada después) tiene uno de los pocos órganos en funcionamiento en la
    provincia y es habitual la programación de conciertos.
  • Su Plaza Mayor no existía, era un terraplén donde acababa el pueblo. Se tardó 118 años en levantarla sobre arcos
    subterráneos. Uno de ellos es visitable y recorre la plaza por debajo. Llega a unos lavaderos que han sido filmados en muchas películas.
  • Tiene un museo de su paisano mas ilustre, cuya obra está también presente en el Prado, en el Thyssen-Bornemisza
    y otros muchos museos fuera de España.
  • Convento, teatro, ….es ciudad Bien de Interés Cultural. 

Hace unos meses (apuntaros que es en mayo), y dentro de su XIX Feria del Vino estuvimos en Colmenar de Oreja. La verdad es que el día dio para muchas cosas, que paso a contaros:

  • Recorrimos el Túnel de Zacatín, el túnel visitable que recorre por debajo la Plaza Mayor, para llegar a los
    lavaderos y fuente pública de la época de Felipe IV. Desde allí pudimos ver a lo lejos la Ermita del Cristo del Humilladero. El túnel lleva en paralelo el arroyo subterráneo.
  • Nos acercamos a la iglesia de Santa María La Mayor, un edificio enorme, donde estuvimos escuchando el órgano
    ya que era el día en que se realizaba la preparación para un concierto próximo.
  • Estuvimos en la feria en sí, con presencia de varias de las 9 bodegas de vino existentes en el pueblo. Con una
    copa serigrafiada de recuerdo, pagando 5 euros podías degustar 5 vinos a tu elección. Muy buenos, luego comentamos uno de ellos.
  • Fuimos a comer a un célebre local en el que por muy poco, con todo incluido, degustamos varios de sus platos
    locales: croquetas de cocido, pozas (preñao de tomate, cebolla y atún), semicurado con anchoas (de la fábrica de quesos y salazones local) carne al desarreglo y chulas (patatas). Para finalizar pelotas de fraile y limoncillo
    (alcohol local).
  • Concursamos en el concurso de cata a ciegas dirigido por la D.O. Vinos de Madrid.
  • Visitamos el Museo de Ulpiano Checa, escultor y pintor de Colmenar. Inimaginable lo que podéis ver allí.
  • Asistimos al concierto de Jazz de Rachelle Bentley y Gladston Galliza en Bodegas Peral. Fantástico dúo. También
    el de los dos vinos que tomamos con la música.

El vino destacado

 

Un día completo como podéis ver, de esos que se graban para mucho tiempo. Además de en la Plaza Mayor, tuvimos la ocasión de estar en Bodegas Peral degustando sus vinos. Bodegas Peral ha realizado una obra de rehabilitación de la bodega recientemente y la misma ahora tiene espacio para realizar eventos como el concierto al que asistimos. Además de que el mismo fuese muy bueno, ya desde la Plaza Mayor me había quedado impresionado por sus vinos sobremadre. El concepto es básicamente que el mosto incluso fermentado esté en contacto con un porcentaje (suele ser un 25) de los hollejos y las lías durante varios meses. El resultado es un vino con una concentración glicérica muy alta y sensación de presencia ligera de carbónico natural. No se filtra, se embotella directamente, lo cual hace que conserve mucha fruta.

Tomamos dos vinos de este tipo, un blanco malvar 100% y un rosado procedente de la combinación de 80% malvar y 20% tempranillo (en este caso los hollejos usados son los de tempranillo).

Lo sorprendente de ambos es que en boca son muy untuosos y tienen un retronasal prácticamente equivalente a lo percibido en fase olfativa. Una delicia si tienes la precaución de tomarlos a temperatura adecuada (un poquito frescos).

Os dejo la ficha del blanco malvar porque quiero reivindicar esta uva autóctona de Madrid, pero no dejéis de lado el
rosado. 

Nombre: Sobremadre Blanco

Varietales: Malvar

Añada: 2016

Bodegas Peral

Colmenar de Oreja (Madrid)

D.O. Vinos de Madrid

¡Viva el vino!

¡Viva el vino!

Entrada extaída del muro de facebook del asociado Enrique Navarro Gil

En el 80 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial , unas cifras que me han llamado la atención y que confirman mi Fe en el ser humano : En la Conferencia de Casablanca, celebrada del 14 al 24 de enero de 1943, a la que asistirían Roosevelt, Churchill y De Gaulle, se consumió una caja de botellas de coñac, tres cajas de botellas de ginebra y otras tres de whisky.


Para la Conferencia de Yalta, en la que se iban a reunir Churchill, Roosevelt y Stalin entre el 4 y el 11 de febrero de 1945, la lista de intendencia preparada por los proveedores británicos incluía 144 botellas de whisky, 144 botellas de jerez y 144 botellas de ginebra. Además, un buque transportó 864 botellas adicionales de whisky y ginebra, y 180 botellas de jerez. Se organizó otro envío que incluía varios centenares de botellas de vino del Rin, vermut, ginebra, whisky y champán. Por último, por si las previsiones se quedaban cortas, se encargó al embajador británico en Moscú un envío a Yalta de 48 botellas más de whisky, además de vino, coñac y cerveza.


Los Aliados dedicaron más fondos a suministrar cigarrillos a las tropas que los que se emplearon en la adquisición de balas.

Para que luego digan que yo tengo vicios. !Viva el vino!

De un torrezno a Doce Patios

De un torrezno a Doce Patios

Cerca de cuatro horas y media por delante. Los 465 kilómetros que separan en coche Pamplona de Toledo. Y, a pesar de los muchos ruegos para parar en cualquier taberna, bar, tasca o similar, y dar buena cuenta de unos torreznos sorianos, los cuatro viajeros del coche sucumben a la autoridad del más alto. Se hace el trayecto del tirón. Se cruza toda la provincia de Soria y ni rastro de su afamado producto ibérico; ni siquiera parada para viajar más ligero, contenciones insanas que no se pudieron evitar.

Y así nace ‘Doce Patios’. La creación de una asociación de cata y gastronomía llevaba tiempo, posiblemente años, rondando por la cabeza. Pero necesitaba un encierro de cuatro horas y media para convertirse en realidad. Necesitaba ese encaje de bolillos que la ayudaría a nacer y, esperemos, a crecer.

La idea, el nervio y el músculo

En ese coche, posiblemente por la ansiedad de los torreznos no gozados, se dieron las claves para poder pasar de un proyecto imaginario a una realidad. La idea estaba madura, los conceptos dispuestos, incluso la programación y objetivos. Hasta la esperanza de oficializar una afición para compartirla en extensión. Las necesidades, la estructura, los conceptos, la dirección, los pilares. La idea, estaba clara.

Y apareció el nervio, precisamente el alto que decidió que no se paraba ni por unos deliciosos torreznos. O, mejor, el NERVIO. Que bien canalizado es capaz de convertir un curso de cocina para infantes, en un récord Guinness; un jardín familiar en un centro cívico, con islas gastronómicas alrededor de la piscina; una jornada de vinos entre amigos, en una sociedad rozando el lobby. Con él, en menos de dos semanas estaban los estatutos redactados, presentados, corregidos, vueltos a presentar, movido hilos para agilizar, más correcciones… Y, por fin: Asociación Doce Patios, número 30609 del Registro General de Asociaciones, con NIF G45911088, y domicilio social en C/ Alamillos del Tránsito, 13 – 45002 Toledo.

Y, la base, el músculo. El tercero del encierro automovilístico, no sólo deseaba esos torreznos, sino que los necesitaba por prescripción médica. Pero ni así. Por lo que en un momento de delirio de abstinencia, decidió que la idea necesitaba apoyo logístico y que él tenía lo necesario para hacer de la asociación algo estable, personal y único. Y, entregado a la causa, aportaba no una sede, ni un local, ni un salón… Aportaba doce patios, espacios típicamente toledanos, que serán los pulmones de uno de los proyectos hosteleros más importantes de los próximos años en la ciudad de las Tres Culturas. Y ahí llega el logo, los espacios físicos, la cobertura logística e incluso humana. El músculo aporta la posibilidad real de andar, trotar, correr.

Ya está en marcha. Idea, nervio y músculo. Y ahora la sangre que son sus asociados, verdadero motor de todo ello, que tiene una vitalidad que augura una salud infinita.

Nota: gracias Ismael por hacernos de ‘chofer’ el día de la torrezno/abstinencia que provoco todo.