‘In Albis’, el poder de la albillo

‘In Albis’, el poder de la albillo

Ramón Laguna es, entre otras muchas cosas, un enamorado de todo lo relacionado con los vinos y un amigo de la Asociación. Tiene la virtud de saber disfrutar y de querer contarlo. 

He de reconocer que mi interés por las variedades de uva blanca ha sido progresivo. Hace años mi predilección, por lo general, eran los tintos. Los tintos buenos, claro.

Sin embargo, con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta de la cantidad de vinos elaborados con uva blanca que ahora forman parte del top en el ranking de mis vinos de cabecera. Si me centro solo en España, hay ejemplos sustanciales de tipos de vino elaborados con uva blanca que a mí personalmente me parecen soberbios. Qué decir de la Palomino para Jerez, la Pedro Ximénez para Montilla-Moriles, la Albariño para Galicia en general, la Hondarrabi Zuri para el Pais Vasco, la Viura para Rioja y otras zonas, la Garnacha Blanca para Cataluña y alguna otra zona….y así podemos seguir bastante rato (ojo, en otras zonas no mencionadas por extensión también hay uvas blancas fantásticas, que nadie se “soliviante”, ahora veréis por qué).

Pero hay algo que ya os he anticipado en algún otro artículo que a mí siempre me ha dejado perplejo y que gracias a Diós ahora se está revertiendo. Esos varietales “galácticos” que por razones de interés equivocadamente comercial se dejan de lado en muchas Denominaciones de Origen y que sin embargo tienen una historia y una presencia de siglos que muchos viticultores se han encargado de conservar y que cuando conoces no das crédito. Si me preguntáis cómo es posible que algunas Denominaciones de Origen den la espalda a su propia historia, no os podría contestar, me quedaría “in albis”. Que una Denominación de Origen como organización tiene cosas buenas, no lo pongo en duda, pero sin querer entrar en polémica (y he estado ya en varios foros de discusión), a veces vale para la mayoría pero no para la quintaesencia. Es demasiado habitual primar fórmulas para hacer todos mas o menos un mismo tipo de vino por delante de revisar y mimar lo que ya se tiene y que es, como digo, excepcional.

Dicho todo lo anterior, quería centrarme en el título del artículo: “In albis”. Si “albis”, blanco, blanca como la uva albillo, en todas sus extensiones.

La uva albillo tiene una idiosincrasia común pero tiene apellidos. Por ejemplo en Madrid o la cercana zona de Gredos, tenemos la “albillo real”, una uva que hace siglos servía para realizar vinos para la corte, tremendamente afamados y que por suerte siempre ha estado incluida en la Denominación de Origen Vinos de Madrid. Una suerte, una excepción, las dos cosas. Aquí, si bien la Denominación de Origen si ha estado a la altura, tenemos otro problema que no sé si algún día tendrá salida. Se trata de los vinos que en la zona de Gredos se hacen, ya sea con este varietal o con otros (normalmente su compañera la Garnacha), que tienen una identidad propia pero no convergen en tener una marca que les agrupe mas allá de si son de Ávila, Madrid, Toledo o de donde sea. Por ello quiero reivindicar la uva albillo real con un vino de la zona pero que no es de Madrid, si no de Ávila. Se trata de “El Soplón”, un vino de albillo real que además se acuna en barrica de castaño, de esos castaños de la zona próxima a Gredos y que le dan una cremosidad poco conocida. Don Ramón de Bodegas Fuentegalana tuvo a bien compartirlo conmigo hace ya un poco mas de un año y la verdad quedé prendado del mismo. Un vino poco conocido pero de una grandeza poco recompensada.

Hasta aquí una de las albillos que no han sido menospreciadas, pero ¿qué me decís de los dos ejemplos que os voy a dar ahora?.

Pues erase una vez una Denominación de Origen que sólo admitía vinos tintos y que se dedicó mucho tiempo a magnificar su merecida fama dejando de lado el filón que creía haber encontrado hasta que el resto de Denominaciones de Origen o Indicaciones Geográficas empezaron a ofrecer magníficos vinos a precios sustancialmente por debajo de la media de lo que lo hacía ésta. ¿Ha sido la brillante aportación de otras zonas las que les ha abierto los ojos para ofrecernos de nuevo otro mirlo blanco?. En mi opinión, no puede ser casualidad. En cualquier caso, vaya por delante que estamos de enhorabuena, el año pasado, y lo que cuento es tan real como que “vamos a ganar esta batalla”, el club de amigos con los que de vez en cuando nos embarcamos en hacer alguna barrica de vino, me preguntaron que por qué no hacíamos un vino en Ribera. Y les pregunté: ¿Nos pueden ofrecer hacer una barrica de albillo mayor?.

Pues ahí estamos ahora. Voy a contar la verdad, yo había tenido la oportunidad no hacía mucho tiempo de conocer a la propiedad de una conocida bodega que además de tintos hacía un blanco con albillo mayor. No podían hacerlo bajo la Denominación de Origen. Tenían que ponerle “Vino de la Tierra de Castilla y Léon”, como si Ribera no estuviera ahí también. Fue probar aquel vino y quedarme “in albis”. ¿Cómo era posible aquello?. ¿Cómo era posible que sólo el empeño de esa familia y otra bodega más en ese año, supusiera ofrecer un blanco tan extraordinario y olvidado?.  Cuando nos pusimos con la barrica, poco después mi mujer y yo hicimos un viaje a San Sebastian y allí (¿casualidad?) esos días se celebró Gastronomika. Allí se presentaron por primera vez varios vinos 100% albillo mayor bajo el futuro paraguas de la Denominación de Origen (a finales de 2019 sólo 1 vino tenía ya la contraetiqueta Ribera del Duero para ese blanco de albillo mayor). Luego ya vino Enofusión en enero de 2020 y tuvimos la suerte de probar 10 vinos de albillo mayor, a cual mejor. Si bien, publicamos la foto de lo catado, he de decir que 2 bodegas me eclipsaron. La primera y como mejor vino albillo mayor para mí sin duda fue “Territorio Luthier”. Seguro que es por mi tipo de gusto, pero de nuevo un vino blanco con crianza en barrica sublime, cremoso, con fruta y mil sutilezas secundarias y terciarias. Sería injusto si no volviera a hablar de esa familia que me enseñó su vino de albillo mayor. Su García Viadero y sus, ahora ya sí, Valduero Reserva 2017 y Gran Reserva 2015, una joya.

No querría acabar sin mencionar otro varietal que sí necesita un poco más de apoyo por falta de conocimiento sobre el mismo, pero sí quiero deciros que cuando lo probé, de nuevo pensé: ¿pero por Diós, cómo es posible?. De nuevo, me quedé “in albis”.

Se trata de la uva “albilla”, prácticamente extinguida, hasta donde yo sé plantada en la confluencia de Cuenca y Albacete, en la zona de “Manchuela”. Conozco dos bodegas que desde hace bien poco (hablo de pocos años) disponen de vino con este varietal. No sé si hay mas, aunque no lo creo (mejor si hubiera ya alguna otra). Por un lado está Bodegas Ponce, una bodega muy conocida sobre todo por sus buenos vinos de bobal. Tiene un vino de albilla denominado “Reto Albilla”.  Un gran vino sin duda. No obstante quisiera destacar una bodega algo menos conocida y que para mí tiene un vino extraordinario con este varietal. Tuve la oportunidad de probarlo aún sin etiquetar la primera vez que lo comercializaron y de esa cata, con muchos Manchuelas allí presentes, me quedé prendado de éste. Se trata de Bodegas “La Niña de Cuenca” con su vino “Orovelo”. En este caso se trata de un vino con crianza si, pero no en madera, si no en tinaja de barro nueva con sus lías durante siete meses. De nuevo otro vino lleno de matices y de esa untuosidad que a mí me parece sublime.

A ver qué os parece la nota de cata que la propia bodega nos da: “Con el primer sorbo comenzó a susurrarme…tras años de olvido, había vuelto a la vida en forma de vino eterno, expresión de los recuerdos de la tierra que lo alimentó, del viento que lo acarició y de la gente que lo cuidó… de repente me di cuenta que era la nada y el todo a la vez.”

Hay mas albillos, por ejemplo en Canarias, pero quería sobretodo hacer especial hincapié en los menos conocidos. Espero haber ayudado a que estemos menos “in albis”.

Del otro lado del mundo…

Del otro lado del mundo…

Extraído del blog de opinión personal del Secretario de la Asociación: Rueda la Bola

Los estereotipos, los prejuicios, los desconocimientos… La mejor forma de alejarse de ellos es la experimentación, la lectura, viajar, documentarse. Y eso hicimos en Doce Patios. Nada de que te cuenten, ya si eso lo contamos nosotros.

Al lío: cuando usamos el término Viejo Mundo nos referimos básicamente a Europa y sus vinos, mientras que el término Nuevo Mundo se reserva para los vinos de América, Sudáfrica y Oceanía.

Después de hacer un recorrido catando vino por cinco países del denominado Nuevo Mundo, aunque pueda caer, de nuevo, en una generalización, sí se observa que mientras que en el Viejo Mundo los vinos son más -por decirlo de alguna manera- clásicos, con esa acepción que significa que están más creados para combinar con la comida, los del Nuevo Mundo se centra en elaborar vinos que pueden tomarse sin compañía alguna.

En Europa estamos más acostumbrados a vinos algo menos robustos y de graduaciones alcohólicas más moderadas, mientras que, en los producidos en el Nuevo Mundo la extracción y el color se consideran atributos muy positivos. Algo que va cambiando y se están igualando en este aspecto.

Por otro lado, por destacar diferencias, los vinos europeos tienden a ser algo más frescos y menos dulces que sus contrincantes del Nuevo Mundo. Y esto se aprecia en todos los vinos catados. En América o Australia, por ejemplo, gustan los vinos más dulzones, que, a menudo, recuerdan a los aromas de la mermelada, mientras que en el Viejo Mundo se prefieren vinos algo más sutiles y terrosos.

La crianza en madera supone, frecuentemente, otra diferencia importante, pues en Europa parece cada vez más claro que los aromas de madera deben ser moderados. En el Nuevo Mundo gusta amaderar los vinos, especialmente el vino de Estados Unidos.

Las etiquetas son otro mensaje claro de diferencias entre ambas formas de entender los vinos, aunque con la globalización cada vez resutará más difícil hacer esta división. En todos los vinos la variedad de la uva tiene un lugar y una tipología preeminente, mientras que en los vinos europeos lo que los franceses llaman ‘terroir’ sigue siendo lo que marca la información y la importancia de los vinos. Variedad frente a suelo como filosofía de elaboración.

Con todo, repito y repito, generalizar en un planeta cada vez más global resulta tarea casi imposible.

  • Nueva Zelanda

Nueva Zelanda es la última zona que se ha incorporado a las grandes regiones mundiales del vino, ya que las primeras viñas no llegaron a sus tierras hasta el siglo XIX. Debido al carácter insular de Nueva Zelanda la climatología presenta una gran influencia marítima, lo que es muy relevante para la viticultura ya que ningún viñedo se encuentra a más de 120 km del océano.

La principal variedad de uva en Nueva Zelanda es Sauvignon Blanc, con el 69% del volumen total de producción, pero también hay plantaciones relevantes de Pinot Noir, Chardonnay, Merlot, Syrah, Pinot Gris, Riesling y Gewürztraminer. Los vinos de Sauvignon Blanc de Marlborough, zona que elabora el 75% del total del vino nacional, pusieron a Nueva Zelanda en el foco del mercado internacional. (@lawsonsdryhills)

Lawson’s Dry Hills Sauvignon Blanc 2017

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Sauvignon Blanc de Marlborough. mezcla de cinco viñedos diferentes que representan una amplia gama de suelos (aluviales, limos, gravas, arcilla) y microclimas. Fermentado parcialmente en barrica. Resulta un tanto dulzón.

  • Estados Unidos

Estados Unidos es conocida por sus Cabernet y su Zinfandel, uva aborigen. Se elabora vino en 45 de los 50 estados de los Estados Unidos de América. La diversidad de paisajes, suelos y microclimas ha permitido el desarrollo de una gama de vinos muy variados. Sin embargo ha sido California, quien ha dado a la viticultura americana su reconocimiento. En esta zona, Napa Valley cuenta con más de 150 años de tradición vitivinícola. Las cepas que predominan son Cabernet sauvignon y Chardonnay, y Zinfandel. Sonoma es otra de las zonas californianas más importantes conocida por su Pinot Noir, con vinos más “europeizados”. En total, en California, están plantadas cerca de 410.000 hetáreas de viñedo.

En el Noroeste de EEUU, se encuentra la segunda zona más conocida por sus vinos en el país, Washingtonque posee casi 14.000 ha. de viñas. El estado debe su fama a sus vinos blancos a base de chardonnay y de riesling.

Francis Ford Coppola Diamond Zinfandel 2016

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Sus viñedos se ubican en la finca de Inglenook, en la zona de Sonoma. Ensamblaje deZinfandel y 5% de Petite syrah, con 12 meses de crianza en barrica francesa. Fácil de beber y, por ponerle un pero, poca personalidad. (@coppolawine)

  • Chile

El viñedo en Chile tiene sus orígenes con los conquistadores españoles. La zona vitivinícola más importante se encuentra en la zona del Valle Central, en la que se produce el 50% del volumen nacional. Se sitúa en la gran depresión entre la Cordillera de los Andes y la Cordillera de la Costa. El Valle del Maipo, justo al sur de Santiago, es la mejor zona para elaborar vino sobre todo tinto. Las variedades más conocidas son la Carmenere, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Cot, Merlot y Verdot.

La uva ‘patria’ es la varidedad carmenere, plantada originalmente en la región de Médoc de Burdeos, Francia, donde es usada para producir vinos tintos oscuros y a menudo para vinos de mezcla con petit verdot. Es un miembro de la familia cabernet. La carmenere está considerada una de las seis uvas tintas originarias de Burdeos, junto con la cabernet sauvignon, la cabernet franc, la merlot, la malbec y la petit verdot.

Errazuriz Aconcagua Alto Carmenere 2017

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Viña Errázuriz es una de las bodegas más importantes de Chile, y de las más antiguas, fundada en 1870. Carmenere con 14 meses en barricas de roble francés, el 30% de ellas nuevas. ¡Muy buen vino! (@errazurizwines)

  • Argentina

El origen del vino en Argentina data del año en 1562, cuando se fundan ciudades como Mendoza y San Juan, puntos estratégicos por donde ingresaron viñas desde Chile a la Región de Cuyo, para después distribuirse por todo el país. Actualmente la zona vitivinícola argentina se extiende desde el norte de Cafayate en Salta (Región Noroeste) hasta el sur en el alto valle de Río Negro (Región Patagónica Andina) y desde la cordillera andina en el este hasta los valles del oeste de Mendoza (Región Cuyo).

Mendoza, la región de Cuyo es una de las mejoras zonas para el cultivo de la vid en Argentina. Si bien las cepas son muchas, dentro de los tintos se destacan los Malbec (20.000 ha plantadas en Mendoza), Bonarda, Cabernet Sauvignon, Merlot, y Syrah. Dentro de los blancos se destacan los Chardonnay, Riesling, Sauvignon Blanc y, muy especialmente el Torrontés. El Malbec es la variedad insignia de Argentina y la que mejor representa el paladar local: desde el 2011 es la cepa más cultivada en el país, y se ha posicionado como líder en volumen, calidad y exportaciones a nivel mundial.

El Enemigo Malbec 2015

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Procedente de viñas de malbec plantadas en Tupungato, a una altitud superior a 1.470 metros sobre el nivel del mar. Crianza de 15 meses en barricas de roble francés de segundo y tercer uso. Magnífica relación calidad/precio. Posiblemente, el que más gustó. (@ElEnemigoWines)

  • Sudáfrica

El vino ha sido una parte importante de la historia y la cultura de este país durante más de tres siglos. Sudáfrica es, por tanto, uno de los más antiguos productores. El país cuenta en la actualidad con una superficie plantada de poco más de 100.000 hectáreas y una producción que ronda los 600 millones de litros, de los que exporta aproximadamente la cuarta parte. En 2017, se convirtió en el séptimo productor del mundo.

Aunque hasta hace unas pocas décadas, los vinos sudafricanos eran eminentemente blancos, de un tiempo a esta parte se está equilibrando la producción de blancos y tintos en este país. La variedad Sauvignon Blanc es una de las más utilizadas en blancos, junto con otros tipos de uva como la Riesling, Chardonnay y Chenin Blanc (allí, Steel). En tintos, Hermitage, Cabernet Sauvignon, Syrah, Pinot, Pinotage o Merlot son de algunas de las uvas las más usadas.. Sin embargo, su uva ‘estrella’ es el Pinotage, el resultado de un cruce entre la variedad Pinot Noir con la Cinsault (llamada Hermitage en Sudáfrica), con una interesante historia detrás.

Lyngrove Collection Pinotage 2013

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La bodega está situada en el denominado “triangulo de oro” de las tierras vitícolas sudafricanas, Stellenbosch. El único vino que nos defraudo, porque esperábamos encontrar las características propias de la Pinotage y se nos quedó un poco plano.

P.D.: Hubo un vino ‘telonero’ del que ya hablaré en otro artículo. Un gran vino de Marruecos.

Por Colmenar, en la XIX Feria del Vino

Por Colmenar, en la XIX Feria del Vino

Ramón Laguna es, entre otras muchas cosas, un enamorado de todo lo relacionado con los vinos y un amigo de la Asociación. Tiene la virtud de saber disfrutar y de querer contarlo. Y nuestro blog tiene la suerte de convertirse en uno de sus soportes para hacerlo. Poco a poco iremos publicando sus artículos, bajo el título ‘De la barrica de Ramón’. Este es el primero de ellos.

Reconozco que con el tiempo, uno sin darse cuenta empieza a tener en su recuerdo cosas, personas o sitios concretos que sabe que, por un sinfín de razones, siempre le gustarán. Este es el caso de un sitio que he ido descubriendo poco a poco y que tiene muchas cosas, para mucha gente desconocidas.

Voy a daros algunos datos que creo que os pueden dar idea de por qué digo esto:

  • Tuvo un castillo del que aún hay ruinas, al que se le otorgó un Fuero, modelo del que se utilizaría después para
    Madrid y Toledo.
  • Fue la corte de Castilla durante el reinado de Enrique IV poco antes de la guerra que sería el inicio de la
    creación de España tal y como la conocemos.
  • Han sido famosas sus canteras de piedra.
  • Durante el siglo XX fue mucho tiempo el tercer pueblo en habitantes tras la capital.
  • Su iglesia del siglo XIII (ampliada después) tiene uno de los pocos órganos en funcionamiento en la
    provincia y es habitual la programación de conciertos.
  • Su Plaza Mayor no existía, era un terraplén donde acababa el pueblo. Se tardó 118 años en levantarla sobre arcos
    subterráneos. Uno de ellos es visitable y recorre la plaza por debajo. Llega a unos lavaderos que han sido filmados en muchas películas.
  • Tiene un museo de su paisano mas ilustre, cuya obra está también presente en el Prado, en el Thyssen-Bornemisza
    y otros muchos museos fuera de España.
  • Convento, teatro, ….es ciudad Bien de Interés Cultural. 

Hace unos meses (apuntaros que es en mayo), y dentro de su XIX Feria del Vino estuvimos en Colmenar de Oreja. La verdad es que el día dio para muchas cosas, que paso a contaros:

  • Recorrimos el Túnel de Zacatín, el túnel visitable que recorre por debajo la Plaza Mayor, para llegar a los
    lavaderos y fuente pública de la época de Felipe IV. Desde allí pudimos ver a lo lejos la Ermita del Cristo del Humilladero. El túnel lleva en paralelo el arroyo subterráneo.
  • Nos acercamos a la iglesia de Santa María La Mayor, un edificio enorme, donde estuvimos escuchando el órgano
    ya que era el día en que se realizaba la preparación para un concierto próximo.
  • Estuvimos en la feria en sí, con presencia de varias de las 9 bodegas de vino existentes en el pueblo. Con una
    copa serigrafiada de recuerdo, pagando 5 euros podías degustar 5 vinos a tu elección. Muy buenos, luego comentamos uno de ellos.
  • Fuimos a comer a un célebre local en el que por muy poco, con todo incluido, degustamos varios de sus platos
    locales: croquetas de cocido, pozas (preñao de tomate, cebolla y atún), semicurado con anchoas (de la fábrica de quesos y salazones local) carne al desarreglo y chulas (patatas). Para finalizar pelotas de fraile y limoncillo
    (alcohol local).
  • Concursamos en el concurso de cata a ciegas dirigido por la D.O. Vinos de Madrid.
  • Visitamos el Museo de Ulpiano Checa, escultor y pintor de Colmenar. Inimaginable lo que podéis ver allí.
  • Asistimos al concierto de Jazz de Rachelle Bentley y Gladston Galliza en Bodegas Peral. Fantástico dúo. También
    el de los dos vinos que tomamos con la música.

El vino destacado

 

Un día completo como podéis ver, de esos que se graban para mucho tiempo. Además de en la Plaza Mayor, tuvimos la ocasión de estar en Bodegas Peral degustando sus vinos. Bodegas Peral ha realizado una obra de rehabilitación de la bodega recientemente y la misma ahora tiene espacio para realizar eventos como el concierto al que asistimos. Además de que el mismo fuese muy bueno, ya desde la Plaza Mayor me había quedado impresionado por sus vinos sobremadre. El concepto es básicamente que el mosto incluso fermentado esté en contacto con un porcentaje (suele ser un 25) de los hollejos y las lías durante varios meses. El resultado es un vino con una concentración glicérica muy alta y sensación de presencia ligera de carbónico natural. No se filtra, se embotella directamente, lo cual hace que conserve mucha fruta.

Tomamos dos vinos de este tipo, un blanco malvar 100% y un rosado procedente de la combinación de 80% malvar y 20% tempranillo (en este caso los hollejos usados son los de tempranillo).

Lo sorprendente de ambos es que en boca son muy untuosos y tienen un retronasal prácticamente equivalente a lo percibido en fase olfativa. Una delicia si tienes la precaución de tomarlos a temperatura adecuada (un poquito frescos).

Os dejo la ficha del blanco malvar porque quiero reivindicar esta uva autóctona de Madrid, pero no dejéis de lado el
rosado. 

Nombre: Sobremadre Blanco

Varietales: Malvar

Añada: 2016

Bodegas Peral

Colmenar de Oreja (Madrid)

D.O. Vinos de Madrid

Cinco grandes blancos de La Rioja, cinco

Cinco grandes blancos de La Rioja, cinco

Extraído del blog de opinión personal del Secretario de la Asociación: Rueda la Bola

 Cada vez me gustan más los vinos blancos. Cada vez los disfruto más y cada vez los descubro más. Y en este camino me encontré con cinco grandes de La Rioja, -gracias 12 Patios– de cinco grandes bodegas, cinco. Porque por si alguno no lo sabe, La Rioja ha sido históricamente tierra de vinos blancos, como recuerda el propio el propio Consejo Regulador. De hecho, la calidad de sus blancos, sobre todo con barrica, está a la par que sus bienvendidos tintos.

Pero hete aquí que como para muchos consumidores poco avezados, cualquier vino blanco tiene que ser , sí o sí, más barato que su hermano tinto, en un momento de la historia, poco a poco descendió su consumo y por tanto su producción. Salvo excepciones que hoy recogen sus frutos, muchas bodegas injertaron variedades tintas en cepas de blancas; en las bodegas no había espacio para barricas de crianza de vinos blancos, y el mercado empezó a creer que ni siquiera existían. Craso error que se está subsanando.

Por hacer un brevísimo recorrido por este universo blanco, desde la creación de la Denominación en 1925 las variedades blancas autorizadas por su Reglamento habían sido tres: viura, garnacha blanca y malvasía. A partir del año 2008 se incorporan al Reglamento tres variedades blancas autóctonas: maturana blanca, tempranillo blanco y turruntés, así como tres variedades internacionales: chardonnay, sauvignon blanc y verdejo. Sin embargo, el triunvirato inicial sigue triunfando en los vinos de calidad.

Pero para mi, lo que más ha distinguido tradicionalmente a los vinos blancos de Rioja ha sido su singularidad como vinos de largo envejecimiento, una característica que muy pocas regiones vinícolas del mundo pueden exhibir.

Vamos con los vinos:

Sierra Cantabria Organza 2017

 

 

 

 

 

 

 

 La historia de la familia se escribe desde 1870 como un proyecto de cinco generaciones de viticultores enraizadas en la Sonsierra riojana. Sus viñedos se ubican fundamentalmente en las localidades de San Vicente de la Sonsierra, Labastida y Laguardia, plantados principalmente con la variedad tempranillo, aunque también, en pequeñas cantidades, con garnacha, viura y tempranillo peludo entre otras. Los viñedos tienen edades comprendidas entre los 35 y los 70 años.

Los suelos, de composición arcillo-calcárea y pobres en materia orgánica, nutrientes y sales minerales, son muy apropiados para el cultivo de la vid. Por otro lado, la abundancia de cantos rodados, restos de aluvión y grava les proporcionan un drenaje y una retención hídrica óptima.

  • 50 % Viura, 30 % Malvasía y 20 % Garnacha blanca.
  • Maceración en frío durante 12 horas. Fermentado en barrica nueva de roble francés (zona Vosgues).
  • Crianza total en barrica de 9 meses, en presencia de lías finas, realizando durante los 6 primeros meses dos batonnages por semana.

(Un poco más de guarda le hubiera venido de maravilla. Pena de impaciencia la mía.)

Contino Blanco 2106

 

 

 

 

 

 

 

 Las 62 hectáreas de viñas de Laserna en Laguardia están protegidas por el Cerro de la Mesa y situadas en una meandro del Rio Ebro lo que proporciona a esta tierra una orientación y mesoclima propios. Se extiende en tres terrazas de suelo arenoso calcáreo en las capas más profundas y arcilloso calcáreo en las capas medias y superficiales, en que abundan los cantos rodados propios del terreno aluvial.

  • 85% Viura, 10% Garnacha blanca, 5% Malvasía.
  • Maceración en frío. Fermentación alcohólica en pequeños tanques siempre llenos de acero inoxidable. Cuando ya restan pocos azúcares pasa a barricas francesas nuevas de 350 y 500 litros de capacidad. El 90% del roble es nuevo y un 10% de un uso. Un 7% permanece en barricas de acacia, un 8% en Huevo Nomblot de cemento, 80% en barricas de roble y 5% en acero inoxidable.
  • Crianza sobre sus lías, que son removidas dos veces por semana hasta los 8 meses.

(Este es un blanco para amar los vinos vinos blancos de La Rioja. Ya está delicioso, en unos años…)

Finca La Emperatriz Viura Cepas Viejas 2015

 

 

 

 

 

 

 

En 1878 un vino elaborado en Baños de Rioja ganó un premio en el concurso de vinos de la Exposición Universal de París. Lo presentaba Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III y Emperatriz de Francia. La Emperatriz era propietaria de una singular finca de viñedo situada en la Rioja. Ahí la historia del nombre.

En 1996 la familia Hernáiz adquirió esa misma finca y los hermanos Eduardo y Víctor Hernáiz se pusieron al frente del proyecto. Finca La Emperatriz está situada en el extremo noroccidental de la DOC Rioja, entre las sierras Cantabria y Demanda, a 570 m de altitud (una de las zonas más elevadas de la Rioja Alta). El clima es más continental que lo habitual en Rioja pero a la vez atemperado por la influencia del Cantábrico. El suelo de la finca está cubierto por una capa de 40 cm de canto rodado, que facilita el drenaje y provoca estrés hídrico en las cepas. Además, la blancura de las piedras refleja la luz solar y aumenta la insolación de las plantas, favoreciendo la concentración de polifenoles en las bayas. Se trata de un suelo muy singular, pobre y de extrema dureza.

  • 100% Viura. Cepas de más de 60 años con conducción en vaso y rendimientos de 4.000 kg/ha
  • El mosto yema fermentó durante 10 días en 20 barricas de roble francés. Barricas nuevas, de segundo y tercer año.
  • 10 meses en barrica.

(Lástima de añada, porque el vino sugiere mucha calidad. Le espero con el 2016.)

Capellanía 2014, Marqués de Murrieta

 

 

 

 

 

 

 

 El origen de la bodega Marqués de Murrieta va unido al origen del vino de Rioja ya que en 1852 Don Luciano Murrieta elaboró los primeros vinos de Rioja además de ser el primero en exportarlo fuera del territorio nacional. Don Luciano, nombrado marqués por el Rey Amadeo de Saboya gracias a su labor en Rioja, viajó a Burdeos para aprender las técnicas de elaboración del vino que trajo consigo de vuelta a España.

Vino de pago de limitada elaboración procedente de un viñedo propio centenario

Pago Capellanía. Plantado en 1945 y ubicado en una meseta situada a 485 metros de altitud, en la zona más elevada de Finca Ygay.

  • 100% Viura
  • Fermenta en un depósito de acero inoxidable a temperatura controlada durante 24 días.
  • 15 meses en barricas de 225 litros de roble francés nuevo

(Fácil: esto es un vinazo, de los grandes, de los que valen lo que cuestan con solvencia.)

Viña Tondonia Blanco Reserva 2005

 

 

 

 

 

 

 

 En la mítica ciudad de Haro, capital de La Rioja Alta. Una bodega de las históricas de La Rioja, una de las que ha llevado la calidad de los vinos por todo el mundo. A lo largo de 142 años, las generaciones de los López de Heredia se han consagrado al propósito de conseguir unos vinos excepcionales y con muchas personalidad, fuera de modas e implantando su propia forma de entender los vinos.

Entre 1913-1914, Don Rafael López de Heredia y Landeta llevó a cabo la plantación Viña Tondonia, dando origen al producto más conocido de la bodega. Viña Tondonia es un viñedo de más de 100 hectáreas, situado a la margen derecha del río Ebro, donde se cultivan las viníferas más típicamente riojanas. En la actualidad, 170 Ha. Situada en una concha y abrazada por el Ebro formando una península, conforma un paisaje de aluvión, caliza y chopos

  • Viura (90%), Malvasía (10%)
  • Barrica: 6 años, sometido a 2 trasiegas por año.

(No sé. Quizás sea la máxima expresión de lo que puede ser una larga crianza de los vinos de La Rioja. Imprescindible.)