Enrique Navarro, uno de nuestros socios fundadores es, entre otras muchas cosas, escritor. Y tenemos la suerte de poder leerle asiduamente en sus redes sociales. Le tomamos prestado uno de sus artículos para nuestra web.

Ni Franco consiguió encerrarnos tanto tiempo en casa; Hoy comencé mi plan de reconstrucción personal y laboral; salir a pasar todos los días y recuperar para la semana que viene los paseos y carreras como antes; esta semana lanzó una campaña con nuevos productos que ayudarán a muchas empresas y gobiernos a mejorar la calidad de vida de la gente y a optimizar nuestros sistemas de información.

Las ansias a veces nos pueden, y la envidia de ver las terrazas de San Sebastian y Sevilla es inmensa. Hemos descubierto varios bulos sobre la cuarentena que quisiera explicaros en estos días. El primero es que la cuarentena engorda; es totalmente falso; es un invento del gobierno para distraer la atención y de las tiendas de tallas grandes para hacer el agosto.

Desde que la semana pasada vi que la levadura había vuelto a mercadona, me percaté que la fiebre de la repostería casera ya había pasado. Esos cocinillas que se deleitaban preparando marmitako, o pote o cocido, y que dejaban la cocina como si hubiera pasado Patton por allí, han dado paso al filete, al pescado.

Donde se engorda es en los bares, con las tapas de Ascension, con las manzanillas de la Cepa, con los caracoles de Tomás, con los montados abundantes de pan de El nuevo Almacen, con el cuchifrito de ahí mismo; con las tapas de Marcial en la Barra; con las cervezas de la Felipa si ese día toca; con las cervezas y el jamoncito que nos saca Cuca después hacer el valle.

Engorda el frigorífico de Patricia que parece el bolso de Mary Poppins y los vinos y las cervezas del Txoco, y la merluza de pincho y las pizzas de Mikel.

Engordan los amigos, los de siempre y los que se improvisan en la barra del bar, los paseos dando tumbos entre la venta del alma y Caravantes; y sobre todo lo que más engorda es cuando llegas a casa y tu mujer te espera con un plato de fabada y te pregunta si has picado algo, y tú, con cara de circunstancia dices: que va cariño una tapa y ya está» y te zampas después de diez tapas la fabada.

Así que si alguien os dice que la Cuarentena engorda, negarlo, es un bulo.